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SERCH. presenta Santa Trinidad

  • 1 jun
  • 2 min de lectura

Llegar al sexto álbum sin convertirse en una caricatura de uno mismo es uno de los puntos de inflexión más delicados en la trayectoria de cualquier banda. La repetición ofrece seguridad; el cambio implica exposición. SERCH. parece haber asumido lo segundo como principio operativo. «Santa Trinidad», primer adelanto de No Control, no suena a un grupo aferrado a una fórmula, sino a uno que todavía insiste en interrogar su propio lenguaje.


El tema llega dos años después de Introspectiva, un disco que funcionaba como ejercicio de recogimiento, donde la banda afinaba su capacidad para traducir lo íntimo en una forma de resonancia colectiva. Si aquel trabajo se detenía en las fisuras, «Santa Trinidad» opta por atravesarlas. Hay aquí una energía menos contemplativa y más impulsiva, como si la canción estuviera construida desde la necesidad de avanzar antes que desde la voluntad de explicar.

Esa sensación de desplazamiento se refuerza en la producción. Registrado entre Westbest Studios y Sonic Art Studios de Barcelona y trabajado junto a Miquel Cellalbo, el tema amplía el espectro sonoro sin romper la cercanía emocional que ha definido a la banda. La mezcla y masterización de Lisandro Montes y Andrés Spee aportan un acabado preciso, de textura contenida, donde cada elemento parece ocupar su lugar sin sobresalir en exceso.

La entrada de Jordi Flores en teclados y percusiones electrónicas introduce un cambio estructural más que ornamental. No se trata de sumar capas, sino de reorganizar el funcionamiento interno del conjunto. El espacio gana protagonismo, los silencios adquieren peso y la arquitectura rítmica se desplaza hacia territorios más abiertos, insinuando una evolución que no depende del gesto evidente sino de la reconfiguración sutil.


El título del álbum, No Control, puede leerse como una clave de lectura: no tanto una declaración de caos como una renuncia parcial a la rigidez. En ese sentido, «Santa Trinidad» no busca fijar una identidad, sino tensionarla. La canción avanza con una lógica interna que parece guiada más por la intuición que por cualquier noción de encaje estilístico.

El componente visual, firmado por Edu Carrasco y editado por Óscar Figueras, prolonga esa coherencia sin subrayarla en exceso. El videoclip opera como extensión del mismo imaginario: sobrio, continuista, y atento a consolidar una estética que ya forma parte del lenguaje del proyecto.


A estas alturas, muchas bandas utilizan los adelantos como confirmación de lo ya establecido. «Santa Trinidad», en cambio, funciona como una desviación controlada: no define el rumbo de No Control, pero sí sugiere algo más interesante. Que SERCH. sigue operando desde la duda. Y en términos creativos, pocas fuerzas resultan más productivas que esa.


 
 
 

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